{"id":721,"date":"2022-07-11T15:37:22","date_gmt":"2022-07-11T19:37:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/?p=721"},"modified":"2022-07-11T15:37:23","modified_gmt":"2022-07-11T19:37:23","slug":"muerte-y-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/?p=721","title":{"rendered":"Muerte y ficci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Despu\u00e9s de la muerte solo queda la ficci\u00f3n. El imaginar mundos posibles en los que no se muere. Al menos mientras se lee, al menos mientras se cuenta. Las historias son eternas, nosotros no. La ficci\u00f3n es el pasaje a la eternidad, al devenir. Casi todas las historias se pierden en la nada del tiempo que lo engulle con voracidad y deja todo fuera de la memoria. Pero ellas quedan en alg\u00fan lado, escondidas, listas para que una rat\u00f3n de biblioteca las descubra, para que un cuenta cuentos las recuente, para que alguien las vuelva a descubrir como si fuera la primera vez. Como aquella primera vez. Toda ficci\u00f3n es un viaje a esa primera vez, infinita y total. El Devenir de la Vid a Cuento.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la muerte siempre hay un silencio respetuoso una ausencia imposible y que no terminar\u00e1 jam\u00e1s. El espacio, el infinito. Solo podemos llorar las ausencias, llorarlas en silencio, que duelan lo m\u00e1s posible, hasta que ese dolor sea una callosidad que recibe nuestro rostro, nuestra alma, nuestra sonrisa. Pero mucho despu\u00e9s abrazamos el universo, abrazamos lo que queda y somos el instante.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces lo descubrimos, la ficci\u00f3n es nuestro pasaje al entendimiento del todo: del amor, de la belleza, del otro, del escuchar y contar nuestra propia historia que ya no es nuestra, es solo ficci\u00f3n, un cuento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la muerte solo queda la ficci\u00f3n. El imaginar mundos posibles en los que no se muere. Al menos mientras se lee, al menos mientras se cuenta&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":722,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-721","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-maquinista"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=721"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":723,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721\/revisions\/723"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/722"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}