{"id":641,"date":"2021-11-06T18:20:37","date_gmt":"2021-11-06T22:20:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/?p=641"},"modified":"2021-11-07T15:40:54","modified_gmt":"2021-11-07T19:40:54","slug":"ficcion-y-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lamaquinadeleer.com\/?p=641","title":{"rendered":"Ficci\u00f3n y muerte"},"content":{"rendered":"\n<p>(la muerte solo existe en la ficci\u00f3n)<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El milagro de vivir est\u00e1 en esquivar a la muerte con salud y retrasando la misma lo m\u00e1s posible. Si bien en materia acad\u00e9mica y como sustancias humanas no hemos conseguido ese fin m\u00e1s all\u00e1 de los extraordinarios 122 a\u00f1os y 164 d\u00edas de do\u00f1a Juana Calment, s\u00ed lo hemos logrado en el territorio de la ficci\u00f3n y en varios niveles. As\u00ed por ejemplo viven con fuerza en nuestra memoria personas que ya son m\u00e1s personajes como el buen Wolfgang que en enero soplar\u00e1 sus 266 velitas, o Don Athauallpa que va por los 519 j\u00f3venes a\u00f1os. Y es que estos son apenas unas wawitas si los comparamos con Do\u00f1a Cleopatra que supera con varios a\u00f1os a don Jes\u00fas con sus 2069 a\u00f1os y ni qu\u00e9 decir de su t\u00eda Nefertiti que ya bordea los 3391 a\u00f1os y aquellos que inauguraron la historia humana en aquel templo de Anatolia hace 12021 a\u00f1os \u00bfTodos estos personajes est\u00e1n muertos? Quiz\u00e1 biol\u00f3gicamente, pero definitivamente muchos est\u00e1n m\u00e1s vivos que la mayor\u00eda de los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta es seria y desde la ficci\u00f3n la respuesta ha querido ser seria. Porque se trata de una pregunta esencial y existencial. A todos nos preocupa solucionar el enigma del no ser. Pero como no podemos concebir el no ser nos inventamos otra forma de ser. Esa soluci\u00f3n es justa y necesaria, la usamos religiosamente y como m\u00e9todo de comprensi\u00f3n de la vida. Le ponemos a todas nuestras acciones una narrativa, un de d\u00f3nde, un qu\u00e9 y un a d\u00f3nde. En este \u00faltimo radica la conclusi\u00f3n de todos los enigmas, la posibilidad m\u00e1xima, la elucubraci\u00f3n ideal e imposible y por eso mismo maravillosa y atractiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer falleci\u00f3 el pap\u00e1 de mi mejor amigo, Don Alfonso Luj\u00e1n Chumacero. Un se\u00f1or que conoc\u00ed a mis catorce a\u00f1os y a quien siempre le desbordaba su generosidad y su buen humor. Uno de mis primeros recuerdos con \u00e9l es justo a mis catorce a\u00f1os, nosotros con problemas de comprensi\u00f3n algebraica y \u00e9l gui\u00e1ndonos a su peque\u00f1o estudio en casa, sacando l\u00e1pices y explicando con paciencia que ignora el final, c\u00f3mo se relacionan los n\u00fameros, contando la historia de los s\u00edmbolos, sus misterios, su relaci\u00f3n con las formas y de repente develando el secreto y nosotros con la promesa de no reprobar el examen del pr\u00f3ximo d\u00eda que entonces era importante. Veintiseis a\u00f1os despu\u00e9s no tengo idea c\u00f3mo me fue en aquel examen, pero recuerdo con nitidez el rostro sereno de Don Alfonso mientras nos explica como son las cosas de la vida. Ayer falleci\u00f3, lo supe esta ma\u00f1ana. La leucemia, uno de los tantos tipos de c\u00e1ncer que nos acecha a todos, provoc\u00f3 un tratamiento con quimioterapia, y esta misma caus\u00f3 una baja de defensas que a la vez provocaron una infecci\u00f3n generalizada por una bronquitis y se fue don Don Alfonso. Eso me cont\u00f3 mi mejor amigo, Pablo, \u201cmi pap\u00e1 se fue ayer\u201d. Es algo que solemos hacer con la muerte, decir que alguien se fue. Y es l\u00f3gico y a la vez m\u00e1gico. Porque luego vamos al velorio y el cuerpo de Don Alfonso est\u00e1 ac\u00e1, ser\u00e1 enterrado o cremado, pero est\u00e1 ac\u00e1. Pero el cuerpo no somos. \u00c9l ya se fue. Cuando una muerte nos toca no podemos sino crear con fuerza el significado de la misma. Por eso me asalta el recuerdo de mis catorce a\u00f1os aprendiendo \u00e1lgebra, por eso nos asaltan los recuerdos de ayer cuando todav\u00eda lo recordamos vivo, habl\u00e1ndonos. Por eso muchos todav\u00eda somos visitados muchos a\u00f1os despu\u00e9s por nuestros muertos, alguna vez en sue\u00f1os v\u00edvidos y otros incluso en medio de la noche al ir a orinar y cerrar la puerta y tras la puerta un rostro n\u00edtido de aquel hijo, aquel padre, aquel abuelo que nos mira y algo quiere decirnos. Experiencias v\u00edvidas, reales, aunque ficticias.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque en todas ellas, lo sabemos si queremos ponernos racionales, no han sido nuestros familiares los que nos han visitado por m\u00e1s que as\u00ed lo queremos afirmar. Lo que nos ha visitado ha sido nuestra necesidad de entender el vac\u00edo, el ya no ser, la muerte. Nuestra \u00fanica salida, soluci\u00f3n a ese problema \u00edntimo y total ha sido como siempre la ficci\u00f3n. Nos hemos inventado que nos han visitado, ya sea en forma de sue\u00f1o o en forma fantasmal en medio de la noche, o de voz que nos dice un secreto a develar.<\/p>\n\n\n\n<p>El mecanismo de la ficci\u00f3n siempre ha sido y siempre ser\u00e1 la m\u00edmesis, la capacidad de similar la verdad, la realidad. Como la percepci\u00f3n de la realidad la creamos cada uno de nosotros, el trabajo de la m\u00edmesis es crear una sinergia entre percepci\u00f3n, experiencia, conocimiento y emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Jean Marie Schaeffer en ese maravilloso estudio, libro, ladrillo y misterio que es \u00bfPor qu\u00e9 la ficci\u00f3n? Cuenta que los ni\u00f1os desarrollan biol\u00f3gicamente alrededor de los 3 o 4 a\u00f1os la sensaci\u00f3n del tiempo. Por eso a partir de entonces comienzan tambi\u00e9n a fascinarse con las historias y saben esperar desenlaces (si es que no les hemos arruinado el sentido de la inmediatez tir\u00e1ndoles un celular o una tablet para que no molesten). Por eso estar entre cuatro \u00e1rboles puede convertirse de repente en el bosque de los cien acres. O escuchar una historia se puede volver una obsesi\u00f3n y un bucle temporal para los padres. Porque las ni\u00f1as, los ni\u00f1os quieren escuchar una y otra vez el libro de la selva o la historia de Yogurtu Ungue (esto en el caso de mis hijas por ejemplo). Pero no es porque no hayan entendido, es porque en el discurrir de la historia hay un misterio que develar, un misterio que es la propia desaparici\u00f3n de la historia. Y ese misterio est\u00e1 en cada paso, est\u00e1 en por qu\u00e9 Mowgli siempre se niega con Baguera a volver a la aldea del hombre y al final cae ante la mirada de la ni\u00f1a que canta en el arroyo. Y ese misterio tambi\u00e9n est\u00e1 en el recuerdo con el t\u00edo Oblongo para atraer la lluvia y en el baile final con la m\u00fasica incre\u00edble de Ernesto \u00c1cher por las calles de Nueva York. Cada momento de existencia narrativa es un presentimiento, una clave para el final. Por eso Cort\u00e1zar piensa que al cuento no le debe sobrar nada, que cada palabra cuenta para saber por qu\u00e9 acaba as\u00ed. El cuento, la narrativa es el mecanismo, el aparato de laboratorio que utilizamos vara develar, para comprender la vida y lo que nos lleva a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigui\u00e9ndole la corriente a Schaeffer. La ni\u00f1a, el ni\u00f1o se da cuenta que su vida tambi\u00e9n es un cuento y eso lo inquieta y por eso cada vez le intriga y maravilla m\u00e1s. Finalmente, alrededor de los 10 a\u00f1os se da cuenta que \u00e9l al ser parte de su propio cuento, tambi\u00e9n va a morir, tarde o temprano, y le vendr\u00e1 su primera crisis existencial. Muchos padres, muchas madres, aprovechar\u00e1n o se ahorraran esfuerzos explicativos y ver\u00e1n que es un buen momento para mandar a sus reto\u00f1os a hacer la primera comuni\u00f3n. Ah\u00ed les dir\u00e1n un cuento en el que uno no muere sino que pasa a mejor vida, una vida eterna, y vivieron felices para siempre, fin. Lo cual puede funcionar como ibuprofeno para una infecci\u00f3n, calma el dolor pero no nos cura de la enfermedad. Porque la experiencia de seguir viviendo nos dar\u00e1 m\u00e1s indicios de que todo es un poco m\u00e1s complejo que eso. Habr\u00e1n algunos que no quieran conflictuarse y se conformar\u00e1n con ese tipo de explicaciones. Estos, de m\u00e1s grandes, disfrutar\u00e1n todas las historias de Disney y un poco m\u00e1s tarde, disfrutar\u00e1n de Titanic y de Transformers de Michael Bay y los Avengers en todas sus versiones de los \u00faltimos 15 a\u00f1os. Leer\u00e1n el c\u00f3digo Da Vinci y ver\u00e1n la vida como una oportunidad de Emprededurismo (que siempre me ha sonado a palabra que se deber\u00eda usar en pel\u00edculas que vayan m\u00e1s all\u00e1 de la triple x) Todas estas historias de vida (transformes, Disney, etc) son muy valiosas, entretenidas y disfrutables, pero todas muy simples si queremos develar los maravillosos misterios de la vida y la muerte, que al final a eso vinimos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay bien, ni mal en la muerte, solo el hecho, solo el no ser. Por eso es importante ocultar la evidencia, solo as\u00ed se explica el hecho de enterrar, de que ya no se vea. Total, el cuerpo no es, lo que es ya no est\u00e1, se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces el misterio est\u00e1 en la ficci\u00f3n y la visitamos una y otra vez. No es la muerte quien nos visita, somos nosotros los que la buscamos porque queremos entenderla; igual que a la novia que nos dej\u00f3 sin darnos explicaciones. Nos preguntamos una y otra vez \u00bfpor qu\u00e9 morimos? \u00bfqu\u00e9 pasa despu\u00e9s? La respuesta es: no pasa nada, lo que sabemos, lo podemos probar. Pero no nos es suficiente. As\u00ed que nos persignamos y nos contamos una historia:<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda una vez el hombre inmortal que cuando mor\u00eda reencarnaba, se iba al cielo, se convert\u00eda en vaca o en bacilo de koch seg\u00fan se haya portado en su existencia. La ficci\u00f3n trata de averiguar esta compleja relaci\u00f3n para comprendernos a nosotros mismos. Cada vez que nos inventamos algo, cada vez que nos volvemos a contar algo que nos pas\u00f3, que nos acordamos. Queremos entendernos, \u00bfpor qu\u00e9 lloramos?, \u00bfpor qu\u00e9 re\u00edmos?, \u00bfpor qu\u00e9 es tan chistoso?, \u00bfpor qu\u00e9 es tan tonto?, \u00bfpor qu\u00e9 todo es tan absurdo?, \u00bfpor qu\u00e9 hace fr\u00edo?, \u00bfpor qu\u00e9 nos vale que estemos en cuarta ola y todos nos vamos a la feria a apretujarnos y compartir nuestra experiencia v\u00edrica como ganado sediento de espect\u00e1culo, sediento de muerte. \u00bfpor qu\u00e9 no puedo darle a todo un sentido?, \u00bfpor qu\u00e9 estoy vivo?, \u00bfpor qu\u00e9 me voy a morir?, \u00bfpor qu\u00e9 todo va a morir?. \u00bfPor qu\u00e9 nunca habr\u00e9 existido?<\/p>\n\n\n\n<p>Javier Mar\u00edas inicia su novela \u201cMa\u00f1ana en la batalla piensa en m\u00ed\u201d con esa frase total \u201cNadie piensa nunca que pueda ir a encontrarse con una muerta entre los brazos y que ya no ver\u00e1 m\u00e1s su rostro cuyo nombre recuerda. Nadie piensa nunca que nadie vaya morir en el momento m\u00e1s inadecuado a pesar de que eso sucede todo el tiempo, y creemos que nadie que no est\u00e9 previsto habr\u00e1 de morir junto a nosotros. Muchas veces se ocultan los hechos o las circunstancias: a los vivos y al que se muere -si tiene tiempo de darse cuenta- les averg\u00fcenza a menudo la forma de la muerte posible y sus apariencias, tambi\u00e9n la causa. Una indigesti\u00f3n de marisco, un cigarrillo encendido al entrar en el sue\u00f1o que prende las s\u00e1banas, o a\u00fan peor, la lana de una manta; un resbal\u00f3n en la ducha -la nuca- y el pestillo echado del cuarto de ba\u00f1o, un rayo que parte un \u00e1rbol en una gran avenida y ese \u00e1rbol que al caer aplasta o siega la cabeza de un transe\u00fante, quiz\u00e1 extranjero; morir en calcetines, o en la peluquer\u00eda con un gran babero, en un prost\u00edbulo o en el dentista; o comiendo pescado y atravesado por una espina, morir atragantado como los ni\u00f1os cuya madre no est\u00e1 para meterles un dedo y salvarlos; morir a medio afeitar, con una mejilla llena de espuma y la barba ya desigual hasta el fin de los tiempos si nadie repara en ello y por piedad est\u00e9tica termina el trabajo; por no mencionar los momentos m\u00e1s innobles de la existencia, los m\u00e1s rec\u00f3nditos, de los que nunca se habla fuera de la adolescencia porque fuera de ella no hay pretexto, aunque tambi\u00e9n hay quienes los airean por hacer una gracia que jam\u00e1s tiene gracia. Pero esa es una muerte horrible, se dice de algunas muertes; pero esa es una muerte rid\u00edcula, se dice tambi\u00e9n, entre carcajadas. Las carcajadas vienen porque se habla de un enemigo por fin extinto o de alguien remoto, alguien que nos hizo afrenta o que habita en el pasado desde hace mucho, un emperador romano, un tatarabuelo, o bien alguien poderoso en cuya muerte grotesca se ve s\u00f3lo la justicia a\u00fan vital, a\u00fan humana, que en el fondo desear\u00edamos para todo el mundo, incluidos nosotros. C\u00f3mo me alegro de esa muerte, c\u00f3mo la lamento, c\u00f3mo la celebro. A veces basta para la hilaridad que el muerto sea alguien desconocido, de cuya desgracia inevitablemente risible leemos en los peri\u00f3dicos, pobrecillo, se dice entre risas, la muerte como representaci\u00f3n o como espect\u00e1culo del que se da noticia, las historias todas que se cuentan o leen o escuchan percibidas como teatro, hay siempre un grado de irrealidad en aquello de lo que nos enteran, como si nada pasara nunca del todo, ni siquiera lo que nos pasa y no olvidamos. Ni siquiera lo que no olvidamos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En este inicio de novela que parece realista, Mar\u00edas hace lo contrario, nos llena de im\u00e1genes que nos enfrentan a lo absurdo de la muerte, pero con la necesidad de que la muerte no nos toque, que sea algo de ficci\u00f3n que podamos ver, entender, pero no experimentar. Gracias a la ciencia, la muerte cada vez es menos interesante, la mayor\u00eda de las personas mueren y morir\u00e1n en la cama de un hospital, quiz\u00e1 buscando entre lo que le quede de raz\u00f3n en ese \u00faltimo instante un recuerdo de un juego de ni\u00f1ez, cuando exist\u00eda la promesa de la eternidad, y el juego lo era todo. Es decir ficcionando, tal como nosotros hacemos con esa imagen querer algo de poes\u00eda, de dignidad, al menos en ese instante.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00edtono era un mortal de una belleza deslumbrante.  La diosa Eos se enamor\u00f3 de \u00e9l. Ella misma le pidi\u00f3 a Zeus que concediera la inmortalidad a su amado, cosa que el padre de los dioses concedi\u00f3. Pero a la diosa se le olvid\u00f3 pedir tambi\u00e9n la juventud eterna, de modo que T\u00edtono fue haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s viejo, encogido y arrugado, hasta que se convirti\u00f3 en cigarra o seg\u00fan otras versiones en grillo o incluso una larva. Desde entonces cada vez que Eos se despierta por la ma\u00f1ana y llora, produce el roc\u00edo con sus l\u00e1grimas, T\u00edtono se alimenta de las mismas, y cuando le preguntan qu\u00e9 desea, responde en lat\u00edn: Mori, mori, mori&#8230; que significa \u201cmorir, morir, morir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero terminar esta exposici\u00f3n exhortando a todos a continuar en la vana lucha de comprender la muerte a partir de la ficci\u00f3n. Despu\u00e9s de todo es lo \u00fanico que podemos hacer para estar vivos. Ah\u00ed radica la belleza, nuestra raz\u00f3n de ser, la respuesta fiticia y verdadera que debemos tratar de entender. \u00bfPor qu\u00e9 estamos vivos y por qu\u00e9 vamos a morir? una respuesta que se abre hacia todos los matices del universo, que mientras m\u00e1s compleja, m\u00e1s interesante, m\u00e1s bella, m\u00e1s humana, como deber\u00edan ser todas las respuestas que importan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(la muerte solo existe en la ficci\u00f3n) El milagro de vivir est\u00e1 en esquivar a la muerte con salud y retrasando la misma lo m\u00e1s posible. 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